Pie y Tobillo

En cuanto a la atención ortopédica se refiere, el área del pie y tobillo tiene especiales consideraciones. Por principio de cuentas es una región anatómica que se ve involucrada en la carga de peso a cada paso en la marcha de los pacientes y por lo tanto las enfermedades que ocurren aquí suelen ser clínicamente dolorosas o con manifestaciones muy constantes e incomodas para los pacientes. Por otro lado, el pie tiene una serie de variantes anatómicas, algunas de ellas bastante funcionales que se han malentendido a lo largo de los años y suelen ser mal tratadas o mal diagnosticadas llevando a los niños al uso muchas veces innecesario de calzado “ortopedico” que solamente suele ser molesto, poco agradable, tosco, y que  incapacita al pie para su movimiento natural y ocasiona estigmas en el paciente y los demás niños al respecto de enfermedades realmente inexistentes.

 

Tanto el pie como los dedos suelen tener un desarrollo muy particular que en ocasiones llama la atención de los padres, como por ejemplo la alineación y angulación de los dedos pequeños o la orientación de los pies que va cambiando a lo largo de la maduración del niño y adolescente.

Una de las enfermedades ortopédicas mas comunes es el Pie Equino Varo Congénito el cual se manifiesta desde el nacimiento con una mal posición de todo el pie desde la región del tobillo hasta la parte fontal del mismo. Suelen ser niños con uno o los dos pies afectados y muchas veces suele ser tan grave que la planta de los pies se encuentra rotada viendo hacia la otra extremidad con una serie de deformidades asociadas que imposibilitan un posicionamiento apropiado del pie para la eventual marcha. El tratamiento de esta condición ha sido controvertido en los últimos 70 años, pasando por las cirugías mas agresivas que uno pueda imaginar hasta lo que hoy día se conoce como el método Ponseti que utiliza la manipulación manual del pie y la colocación seriada de yesos correctivos a lo largo de algunas semanas para acabar con una cirugía mínima (corte de un tendón) que al cabo de 3 semanas permite el uso de calzado propio de la edad y unas ortesis por algunas horas.


Otras de las condiciones comunes que solemos atender con frecuencia son: pies planos rígidos por cualquiera de las causas que lo favorecen: fusiones óseas, astrágalo vertical, insuficiencias musculares, huesos accesorios o extras, etc., Hallux valgus (juanetes), deformidad en cavo del pie (arco pronunciado )  que muchas veces nos genera más intranquilidad que a los padres debido a que existen algunas alteraciones neurológicas que lo pueden presentar. Secuelas de meningocele,  trauma, infecciones tumores o cualquier agresión externa al pie ( a veces hasta tratamientos previos) que no permiten una marcha natural, prolongada, indolora y con calzado simple y agradable al niño.


El pie le permite al niño trasladarse, jugar, patear una pelota, correr, y tener una cantidad inimaginable de actividades que los pacientes quieren y necesitan. El tobillo es su acompañante articular y que permite al pie una función optima y le confiere fuerza a través de los músculos y tendones que pasan a través de él. Por supuesto que al ser una articulación tiene sus propias alteraciones como mala alineación, compresiones vasculares y nerviosas, traumatismos, con la posibilidad de tener un deterioro de la superficie cartilaginosa de recubrimientos en la tibia, perone y astrágalo que al cabo de algunos años puede finalizar en artritis o dolor en el tobillo.

Es por todo lo antes mencionado que ponemos a disposición nuestra clínica de Ortopedia Pediatrica la cual cuenta con especialistas en el pie y tobillo del niño y adolescente. Lo invitamos a agendar una cita o comunicarse con nosotros para una evaluación. 

 
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